Ice skating with new friends!

Llegar a una ciudad nueva, donde no conozco a nadie.

El agua cristalina de Split.
El agua cristalina de Split.

Hay veces que me apetece quedarme sola, recorrer los museos o sitios de interés turístico —lo que se llama ser turista—, o tal vez beber un café/ té mientras leo un libro; salir a tomar fotos y tardarme lo que guste en planear mi toma, o sentarme frente a un río tomando algo de sol/sombra en el césped o banco para contemplar y reírme de mis chistes malos, de mis historias; o analizar un poco lo que he logrado —o no— con mi vida, digamos, pasar el día conmigo.

Pero hay otros días en los que quiero encontrarme con amigos, salir de vinos, ir a bailar, caminar acompañada, conocer gente que piense totalmente diferente a mí o que comparta gustos conmigo; sentirme en familia, o salir con alguien que, tradicionalmente, me de un tour por su pueblo/ciudad —porque Wikipedia no lo dice todo, en serio—.

Para esto, tengo varias opciones:

a) Hacer CouchSurfing. Esta en particular es la más sencilla y la más emocionante. Abro la aplicación en mi celular, escribo un anuncio público para ver si alguien apetece “salir a jugar”, busco perfiles de couchsurfers que hayan tenido conexión reciente y les envío un mensaje privado, o reviso los eventos próximos, ¡y listo!: tendré un plan para el día, la tarde o la noche, y hasta un sofá para dormir o hacer tal cual “pijamada” con mis amigos/as en casa. No se diga de compartir gastos para hacer una deliciosa y saludable cena —o no tan saludable—, intercambiar recetas de cocina internacional, o inventar nuevas, ¡se hacen grandes amigos en la cocina!, de-lo-mejor.

Cooking with my Host
Cocinando con Ahmed, mi anfitrión.

b) Tomar un autobús o tren y hablar con el/los de junto. Pasar un par de horas en un autobús o tal vez muchas horas en un tren para cambiar de lugar puede ser algo aburrido, pero se torna interesantísimo cuando abres la charla con quien se siente cerca de ti. He conocido gente maravillosa en los autobuses y trenes, otros viajeros con quienes he compartido días de viaje, risas e historias, y también personas que vuelven a sus casas, que me invitan a salir con ellos y con sus amigos, que me dan tips de a dónde ir, dónde dormir, o tal vez sus números/correos/Facebook para encontrarnos después. He tomado trenes donde hemos hecho fiesta en la cafetería durante casi toda la noche, así que ese tren nocturno puede convertirse en un club social con la actitud adecuada.

Tren en Murcia.
Esperando el tren en Murcia.

c) Aplicar la del amigo de mi amigo. Seguro que algunos conocen la teoría de los seis grados de separación —Frigyes Karinthy, Duncan Watts, Stanley Milgram, Nicholas Christakis, James Fowler…—; para mí, esta es una de las herramientas naturales más inteligentes para el viajero (y muy fácil de lograr con tanta red social y medios de comunicación), pues todos tenemos un amigo que conoce a un amigo que seguro vive en el lugar al que vamos, o que tiene un amigo que vive ahí (risas). En serio, lo único que yo he hecho es comunicarme con mis amigos viajeros que han estado o que son originarios del lugar a donde voy, pues lo más probable es que tengan amigos ahí que estarían igual de felices que yo con la idea de pasar una divertida tarde juntos. “El amigo de mi amigo, es mi amigo”, se hace realidad y los disfruto como si fuesen mis amigos de toda la vida.

Marta, la amiga de Moi, mi amiga ahora también.
Marta, la amiga de Moi, mi amiga.

d) Llegar al lugar y recorrer sus calles y/o bares. Esta es la más incierta, pero la clave está en ser uno mismo (si es que eres amigable y sociable, por supuesto). En Bosnia aprendí que se puede conversar con los extraños como si fueran conocidos. He escuchado historias terribles de gente que vive sin conversar con el de junto porque “le tienen miedo al otro” —individualismo en su máxima potencia—, de cierto modo lo entiendo, pues crecí en un país con un historial violento y corrupto, pero esto no define al cien por ciento a la gente, creo que eso nos divide y por ello existe tanta maldad, en fin, creo que sólo hay que apelar al sentido común. Para mí, como viajera, no hay nada más importante que conocer desconocidos. Si tu plan es aprender de la cultura, del modo de vida local y probar por unos días lo que se siente formar parte de esa sociedad, no hay mejor plan que socializar con la gente que está en las calles o en los bares. Toma tu mochila y recorre las calles: ¡acércate a las personas!, ¡comparte una mesa en un bar para tomar un café!, habla y escucha.

Ice skating with new friends!
Patinando en hielo con mis nuevos amigos en Zagreb.

e) Amigos de carretera en BlaBlaCar o Hitchhiking. Estar encerrados en un coche es una oportunidad excelente para romper el hielo. La mayoría de las veces todos los que compartimos el auto nos dirigimos a la misma ciudad, puede que no todos vayan a ser tus nuevos amigos, pero seguro que si hay buenas charlas, compañía y ambas partes lo están disfrutando, ¿por qué no mantener el contacto y verse de nuevo?. Tal vez es suerte, pero yo creo que gran parte depende de tu disposición a hacer nuevos amigos. Hacer acepción de personas, generalmente, es mala idea.

Tomás Pérez Masero, artista gallego, mi raid, mi guía de turista, mi amigo.
Tomás Pérez Masero. Artista gallego, mi “raid”, mi guía de turista, mi amigo.

f) Hospedarte en un hostel. Esta es la forma más común de hacer amigos de todas partes del mundo. Tal vez no vas a tener un “guía de turista”, pero sí con quién explorar la ciudad/pueblo, ¡y harás contactos para cuando vayas a otros países!. Encontrarás amigos con quien hacer una tarde bohemia tocando esa guitarra que tienen en el rincón; o tendrás roomies para salir fiesta, volver a casa juntos y compartir el desayuno post-desvelada. Siempre habrá alguien con quien charlar, así sean los chicos que trabajan haciendo voluntariado ahí, los mismos dueños, u otros viajeros que seguro tendrán mucho que intercambiar contigo, como tips de otros lugares en dónde han estado y que posiblemente te interesen como próximos destinos.

De vinos!
¡De vinos en Praga!

2 comments on “Amigos en todas partes

  1. Gratamente sorprendido de encontrar publicada mi foto y comentario.
    Ánimo pues a romper los miedos las dudas y emprender viajes y explorar .

    En uno de los últimos viajes a la Isla de Lanzarote en Canarias (España) y me quedé ybdescubri algo insólito que tuvo mucha acogida y expectación .
    Un mono en Los Ajaches (acantilados) en la Playa de Papagayo.
    Ya lo dijo Albert Einstein: “Cuando la mente se expande ya no puede volver a su estado original “.

    Acompaño mi web del descubrimiento.
    Gracias por tu visita a España Andrea

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