¿Quién soy yo?. Soy muchas cosas. Soy observadora, analítica, musicofílica, amiga, viajera, guionista, productora audiovisual, entre otras cosas… Me es imposible definirme con solo una cosa, sólo puedo dar mi nombre el cual carga e involucra todo lo que soy. Tendría que hablar de dónde he estado, con quienes he conversado, convivido, los paisajes que he escuchado, lo que me interesa y lo que no me gusta.

Centro Cultural Autónomo
*De Base Militar a Centro Cultural. Metelkova City.

Es verdad que en un principio somos moldeados desde la cultura en la que nos desenvolvemos en nuestra infancia, lo que vemos lo que hacemos, el idioma que escuchamos el idioma que hablamos. El modelo de vida que nos rodea, el modelo de vida que seguiremos… Hasta que algo cambia. Te mueves. Conoces otras voces, otras creencias, otros idiomas, otras estructuras de pensamiento. Entonces comienzas a fascinarte al ver tu pequeño mundo ampliarse, al entender tu propio actuar a partir de analizar tu contexto sociocultural, y a la vez al adoptar nuevos pensamientos, nuevos modos, nuevos idiomas, nuevos hábitos que entiendes son mejores que los tuyos o que los complementan para hacerte un ser humano más amplio, más amable con el otro, más universal.

Me preguntaban alguna vez: ¿qué es ser creativo?. Para mí es primero ser observador, tener la capacidad de fascinarse fácil, hacer o vivir la vida congruente con tu pensamiento, tus deseos, y encontrar la mejor manera de transmitir ideas desde lo corporal, en el mismo actuar, hasta en los medios clásicos como la escritura o lo audiovisual.

Mi formación es como comunicóloga audiovisual, lo cual me permite escarbar las posibilidades para transmitir mis conocimientos, o compartir mis pensamientos e ideas en distintas plataformas. Me da herramientas para crear nuevas y varias formas de ingreso, de organizarme y adaptarme a lo que me permite tener intercambio. Crecer. Dar y recibir.

Viajar es adictivo. Saber que existen montón de sitios dónde vas a aprender a ampliar más tu pensamiento…. Eso quiero, eso amo. Así que viajando adquiero conocimiento, y a la vez reparto lo que puedo.

Si bien he tenido ideas de todo tipo para solventar mis viajes, desde las más típicas como crear un blog, trabajar para una revista de viajes, o cosas parecidas —las cuales no descarto—; las oportunidades que he tenido siempre me llevan a compartir cultura, a intercambiar conversaciones y a retratar la vida.

Desde que me decidí por mi carrera, a partir de analizar mi propio carácter social, pensé en que iba a ser la voz para comunicar entre disciplinas, de las ciencias a las artes, de lo teórico a lo práctico, de documento técnico a guión radiofónico… Pero la vida siempre me da sorpresas, pues ahora lo que hago es comunicar desde una cultura hacia otra, y muchas veces soy traductora entre personas de distintos pensamientos. No necesariamente por idioma, sino por pensamiento.

Después de cumplir un año viajando por Europa, los Balcanes, Guatemala y México, decidí quedarme a disfrutar un poco del mar en Mazatlán. Llegué aquí sin pensar que me quedaría, con cinco prendas de ropa, un alemán y mi camioneta. La verdad es que viajar cansa, pero cansa de un modo espiritual. Adquieres tanto, compartes tanto, que hay que darse tiempo para digerir. Digerir era mi actividad hasta que, de nuevo, comencé a relacionarme con las personas adecuadas, y al final conseguí un contrato pequeño para crear estrategias de comunicación para los eventos que produce una galería de arte local…. Y luego, mis nuevos amigos extranjeros me pedían les enseñara más sobre mi idioma, sociedad y la cultura mexicana. Al fin, armé dos grupos de extranjeros a quienes imparto clases muy feliz, clases de español y cultura mexicana. Armé un programa que llamo Survival Spanish que les permite aprender a comunicarse correctamente desde el idioma hasta en el carácter según la sociedad en la que vivimos, en la que algunos han vivido desde hace más de cinco años y no se habían podido integrar. Éste es mi placer, ver a mis alumnos tener éxito y llegar con buenas anécdotas, interesados en aprender más cada día. Y a la vez, valorando tanto lo que yo les comparto al grado que transforman la recompensa en dinero que me permite no tener que utilizar la reserva de mi cuenta bancaria, y disfrutar de una vida con mucho lujo frente al mar.

Mi vida siempre ha ido cambiando, sumando experiencia. Desde la infancia viví en una comunidad de extranjeros y extraños mexicanos, así que aunque a veces nos parecía extraño el comportamiento del otro, todos de algún modo nos ajustamos a una media, hasta formar un híbrido cultural al sur de la ciudad de México. Obviamente, cuando fui creciendo, veía cosas en la cultura Mexicana que no me gustaban, que no me identificaban de ningún modo, que me molestaban, y otras que me encantaban, que me hacían sentirme orgullosa de mi acta de nacimiento… pero la verdad es que siempre fui curiosa y nunca dejé de analizar, observar y buscar la forma de ser un ser más universal.

Cuando cumplí 14 años, comencé a viajar con amigos en el país. Después, a los 17, salí del país por primera vez sola. Y ahí estaba ansiosa de equivocarme, de reírme de mi propio actuar, de probar mi ser adaptativo, de compartir y de recibir. Por supuesto, nadie me dijo que el idioma iba a ser una barrera, así que me propuse aprenderlo autodidáctamente con libros de novela, películas y series. Unas nuevas, y otras que ya había visto y leído. Creé mi propio sistema de aprendizaje. Y en dos semanas descubrí dónde estaba la falla de mis clases de inglés escolarizado. La falla era que no me dijeron que los americanos hablaban inglés americano, que es abreviado casi todo el tiempo y que el slang, la jerga lingüística, era necesaria de aprender.

Mis intereses han tendido mayormente hacia lo cultural, pero también a lo artístico. En particular al cine. Quise ser fotógrafa cuando era niña, tomé talleres de cine desde los 16, hasta que al fin me convencí de que podía hacer cine además de hacer otras muchas cosas. No estudié cine por eso. Durante la carrera, vi menos oportunidad, pero comencé a crearme contactos en la industria al intercambiar mis talentos deportivos como actriz doble en series de televisión… y después, estudiando ciencias para ser sonidista, microfonista y lo que se pudiera dentro de la industria audiovisual, manipulando y dirigiendo lo sonoro. Me ha fascinado, es la verdad. Sin embargo, no me llena del todo y tengo que alimentar mi curiosidad todo el tiempo.

Afortunadamente el cine, las series de televisión y la radio me han dado demasiado, me dan conocimiento, experiencia y también me retan para ser mejor profesionista. También me dan dinero. Pero cuando los abrazo, absorben mi vida 24/7, así que necesito darme respiros para vivir. Es ahí cuando viajo, observo y aprendo del mundo.

Creo que mi vida es poco convencional, aunque cada vez somos más personas las que llevamos un estilo de vida alternativo a lo que dicta la sociedad —estudiar, trabajar, casarse, reproducirse, morir—, y me llena de alegría saber que no soy la única que va por el mundo invirtiendo sus conocimientos para vivir la vida que me alimenta y emociona, que me enriquece de mil maneras.

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